martes 19 de mayo de 2009

Keith Richards


El día que mataron a Lennon yo estaba estudiando para rendir una materia que se llamaba Mecánica. Una verga insoportable. La facu en la época milica era un suplicio continuo y permanente. Existía algo que se llamaba "Mesa Castigo". ¿Pueden creerlo? ¿Pueden creer el nombre oficial que le daban al hecho de no poder presentarse en dos mesas consecutivas si rendías mal en la primera?

Bien, ahí estaba yo entre ángulos de Euler y coordenadas espaciales quemándome la pestañas frente a los apuntes. De golpe, sin aviso, me vino el llanto. Un mar de lágrimas y mocos inundó mi madrugada de estudio cuando la noticia alcanzó mi límite consciente: "Mataron a Lennon". El mundo no podía ser más puto. Encima, faltaban cuatro horas para ir a rendir esa mierda de materia.
-----------------------------pausa----------------------------

Hace un rato, mientras saboreaba un cabernet con pollo al ajo, me pregunté ¿Cómo reaccionaré si me entero de la muerte de Keith Richards?

No es algo poco probable. Richards camina por el borde desde hace 30 años. Sé que me tocará de cerca. Tendré que soportar la andanada de comentarios ignorantes de comentaristas de radio y TV que no entienden un pomo de nada. Tendré que soportar infinidad de pelotudeces para terminar llorando en soledad. O riéndome. No sé. Después de todo, Richards es una invitación a la irreverencia, a la falta de respeto, a cagarse en el mundo... y, al mismo tiempo, una propuesta de vida, un boleto de entrada a la víscera del sentir, un dedo indicando: "Pibe, tu vida es tu vida. Andá por donde quieras".

Fuck You. Váyanse a la mierda ¿Quieren?

martes 28 de abril de 2009

La Frase



Una conciencia tranquila es un asco de conciencia.




Acabo de leerla en un cuento de Richard Ford llamado "Kids".
Me conmovió y no me pude concentrar en el resto del cuento. Otro día lo continuaré.
¿A alguien se le ocurre un fucking comentario?
Supongo que no.
Bueno. Ya está. Me voy a dormir. Mañana tengo que laburar.

jueves 16 de abril de 2009

Pescado Rabioso


A principios de 1973 yo era un pendejo recién egresado de una secundaria de pueblo chico que caía a la ciudad de Rosario con el pomposo objetivo de "empezar la facultad". Hijo y nieto de profesionales relativamente exitosos en la época de la Argentina inocente (décadas del 50 y 60) no tenía otra opción: o alcanzaba un título universitario o moría desterrado. No había otra para mí.

Recuerdo que podría haber elegido Medicina o Derecho, lo que hacían casi todos. También podría haber optado entre Psicología o Arquitectura si es que quería levantar minas. Pero no. El muy pelotudo de mí se metió en Ingeniería Electrónica: "La Carrera del Futuro". Tomá mierda, que te parió. ¿Qué pensabas? ¿Que soy boludo? No señor! Seré Ingeniero Electrónico y me besarás los pies dentro de unos años cuando el futuro aterrice por aquí.

Las clases empezaron en los mismos días en que el Tío Cámpora asumía la presidencia. No hace falta describir el ambiente universitario de esos días. Cualquiera que tenga dos neuronas unidas lo puede imaginar. Como dato curioso agrego que el Centro de Estudiantes de Ingeniería estaba dirigido por la Federacion Juvenil Comunista! Sí, la FJC. Qué pedazo de antigüedad carajo! Suena casi como un tango de D'arienzo. Puta madre. El presidente del Centro de Estudiantes era un barbudo con anteojos de marco negro gruesos que vestía pulóveres negros sobre camiseta de frisa blanca. Portaba un olor a chivo francés que perforaba las pituitarias. Todo un arquetipo de la época.

Pasaron los primeros días de clase: Ciento treinta alumnos por aula, todos fumando cigarrillos negros, un solo profe hablando para los quince nabos de la primera a fila y un caos total en el resto del salón componían el paisaje.
Cada quince minutos entraba un barbudo para invitarnos a levantarnos de la clase y marchar contra no sé que mierda y que Perón y que Evita y que la Cuba de Castro y que el Imperialismo y que los esperamos a todos en nuestro local partidiaro y así continuaba la cosa hasta las seis de la tarde en que volvía a mi pensión preguntando en cada kiosco si ya había llegado la revista Pelo.

Recuerdo que en un mismo mes de 1973 descubrí "El Lado Oscuro de la Luna" de Pink Floyd,"Houses of the Hollys" de Led Zeppelin, "Islands" de King Crimson y, un poco más tarde, "Close to the Edge" de Yes. Los compré a todos. Los compré uno detrás de otro en la disquería ROM de Mitre casi Córdoba. El mundo parecía explotar de creatividad y a mí no me alcanzaban los sentidos para abarcarlo. Y no me alcanzaba la mensualidad de mis viejos para pagar discos y comer. Es decir que no comía. Pesaba 59 kilos y los pantalones se me caían. Leía a Lobsang Rampa y me autosujestionaba convenciéndome de que no tenía hambre. Cuando volvía a la casa de mis viejos, los fines de semana, me tragaba media heladera sin abrirla.

Durante uno de los primeros días de junio (más o menos) de ese 1973 me enteré de la proximidad de un parcial de la materia "Dibujo Técnico I". La fecha caía viernes y la hora 20:30.
Bueno, me dije. Me tendré que quedar un viernes a la noche rindiendo un parcial en vez de volver a bailar a mi pueblo como lo hacía siempre. Es el costo de pretender ser un profesional exitoso (en ese entonces no pensaba así... en realidad pensaba en la pendeja que me esperaba con sus tetas jóvenes y duras a la que clavaba dos veces por viernes sin importarme si ella gozaba o no... yo no sabía que las mujeres gozaban entonces).

La puta casualidad quiso que al salir de la facultad viera, desde las ventanillas del 218, un poster pegado en una pared anunciando un recital de Pescado Rabioso. Me bajé del bondi, retrocedí dos cuadras y lo volví a leer. ¡Si! ¡Pescado Rabioso en Rosario carajo! ¡En el Teatro Real de Salta y Oroño carajo! ¡A la misma hora del mismo viernes del parcial de "Dibujo Técnico I" carajo!

¡Carajo y recontramil carajos y la reputa madre que lo parió! ¡Qué mala leche! Creo que mis neuronas tardaron tres milisegundos en tomar la decisión: Fui a ver a Pescado Rabioso y falté al parcial. Ese momento constituye un punto determinante. Un agujero negro en la vida de este pelotudo. Una breve síntesis de mi destino errante y miserable se puede intuir a partir de la observación de ese hecho.

La sala del Teatro Real estaba hasta el culo. Me temblaban las piernas. No podía creer el hecho de estar viendo a Spinetta tocando la viola densa y arrastrada de Pescado. Lebón vestido con túnica, el Black Amaya escondido tras los bombos y el pelado Cutaia dando un toque intelectual al asunto. Nadie bailaba. Cada uno en su butaca se limitaba a marcar el ritmo con los pies.

A la salida del teatro la cana marcaba a algunos pibes y se los llevaban por las dudas. A mí me ignoraban. Será por mi cara de pelotudo pensaba... no sé.

Lo que sí sé es que todavía, de vez en cuando, pongo un CD de Pescado: Nena Boba, Post Crucifixión, Me Gusta Ese Tajo, Blues de Cris. Lo escucho los domingos a la mañana mientras me tomo un vino despacio. Mis hijas me miran con lástima o adoración. No lo sé.

Hay demasiadas cosas que no sé. Por ejemplo no sé para qué mierda estudié Ingeniería Electrónica. Todavía me duelen esos exámenes maratónicos de Teoría Electromagnética y las Ecuaciones de Maxwell y los Sistemas de Ecuaciones Diferenciales en Derivadas Parciales y la reputísima concha que lo parió... qué pelotudo he sido.

Eso sí. He sido coherente toda mi vida. Sigo siendo un pelotudo.

sábado 14 de marzo de 2009

Alta Gama

Detesto la hora esa en que debo salir en auto y el sol pega de frente sobre el parabrisas y te quema hasta el nervio óptico. Detesto el calor que, al mismo tiempo, se levanta del pavimento, de los autos, de los colectivos, de los sobacos de esas mujeres transpiradas en ojotas que no se arreglan los pies ni las uñas ni el pelo. Detesto tener que transitar a las cinco de la tarde por las calles de Rosario y padecer lo dicho más arriba sumado a los cortes de calle por motivos desconocidos, los ciclistas y delivery boys que cruzan en rojo, la música de mierda que pasan en casi todas las radios, los comentarios ciclotímicos de pseudoperiodistas con más micrófonos que neuronas, la humedad y la baja presión del clima rosarino que me hacen pensar que estoy en Manaos padeciendo fiebre amarilla.

Detesto la incomodidad de vivir incómodo en esta ciudad gringa que se está llenando de edificios torre de Alta Gama pero cuyo centro está copado por hordas de seres con olor a chivo, gritones, ignorantes, hijos de la incultura que nació en los noventa y nos dejó así: cagados de calor, hechos hilacha, dando lástima en los semáforos cuando dejamos moneditas a malabaristas de seis años que deberían estar en la escuela y están ahí, descalzos, mugrientos, balbuceantes, con mocos negros y uñas violetas metiendo las manos por el hueco de la ventanilla para pedirte un poco más. Ya no piden monedas. Ahora dicen: ¿No tiene dos pesos Don? Más de medio dolar piden. No se puede creer. Y el Indec no lo registra.

Esta parrafada incoherente iba a ser para Detestables pero, por respeto al caballero Bugman y su fino humor, preferí escribirla acá, en este depósito de basura, con 32 grados a las doce de la noche. Total ¿quién carajo la va a leer?
Me cago an la mierda me cago.

viernes 23 de enero de 2009

Recomendaciones para los que estamos out of the system - Placeres Pajeros (Primera Parte)


Ir a Carrefour o donde sea y comprar un par de bondiolitas de cerdo Magret. Son algo caras pero, dado que cogernos a Mónica Bellucci está fuera de nuestro alcance, propongo optar por las bondiolitas Magret.
Durante la tarde, aderezarlas con sal y bastante condimento provenzal de ese que viene en frasquitos tipo Gato Negro.
Dejarlas que reposen tapadas dentro de una fuente hasta la hora de cocinarlas.
Preparar la parrilla, brasas, etc. y ponerlas a asar con fuego fuerte de entrada para ira bajándolo de a poco al darlas vuelta la primera vez.
Tirar unas ramitas secas sobre las brasas para que hagan humo pero que no se enciendan porque si no se va todo al carajo.
Si es posible mantenerlas tapadas con una asadera para que el humo las envuelva y las impregne bien impregnadas.
Hacer un corte en la parte más ancha de las bondiolitas y observar que el centro se mantenga jugoso.
Cuando el instinto lo indique subir las brasas bien fuerte durante los últimos cuatro minutos y luego retirarlas para servirlas a los amigos que ya se están hinchando los huevos de esperar.
Acompañar con cualquier totín de $ 20,00 para arriba, papas fritas y ensalada de lo que se les cante.
Al final, pasar el pan por el juguito salado que quedó en el plato y en la fuente y manducarlo haciendo ruido pero sin atragantarse.

Opciones finales:

1) Si los amigos se quedan, hacer sobremesa discutiendo temas trascendentes como ¿Qué mierda tiene en la cabeza el gordo Fabbiani? o bien ¿Por qué es tan horrible el logo de Palladini?

2) Si los amigos se van, prender la tele y dormirse lentamente en el sofá mirando los goles de la Premier Ligue.

o bien

3) Irse a la cama, prender la tele y, sin mirar nada, dormirse tirándose un flor de pedo para soñar con Mónica Bellucci cabalgando sobre nosotros. Eso sí, al despertar, evitar pasar cerca de objetos filosos, balcones y armas de fuego cargadas.

martes 6 de enero de 2009

The Next Big Thing


Hace unos días volví a ver el primer capítulo de Los Sopranos (se vende en kioscos a $20 cada CD con cuatro capítulos). Las charlas de Tony Soprano con la psicóloga me parecen pequeñas obras maestras condensadas en forma de guión, actuación y dirección.

A raíz de una de esas charlas me que quedó dando vueltas una pregunta filosa en la cabeza. En ella, Tony Soprano comenta que se deprime porque siente que "lo mejor ya pasó".

"Muchos americanos sienten lo mismo", le responde la psicóloga.

Yo, desde ese momento, me pregunto y me repregunto: Lo mejor, ¿ya pasó o está por venir?

¿Tiene sentido esperar por The Next Big Thing?

Ya sé, soy un boludo a pedal.

martes 23 de diciembre de 2008

Say No More

Boquita campeón con suplentes y sin arquero. River último.
Ya está. Ya fue. Say No More.

sábado 22 de noviembre de 2008

Una nueva especie de insufribles

Hay gente que gana mucha guita. No me importa si se la merecen o no. No me interesa si la afanaron o la encontraron. Lo que me rompe los huevos es que con parte de esa guita se compren una supercamioneta Dodge RAM y la usen para pasear por el centro de Rosario. Las calles de Rosario son más angostas que el orto de un canario y estos pelotudos salen a lucir su opulencia en esas máquinas que tienen el tamaño de un camión.
Sépanlo pelotudos: con esas camionetas desentonan más que cinco negros en un Torino hecho mierda paseando por el Paseo del Siglo. Si quieren demostrar su poder sojero háganlo en medio del campo, en el lugar para el que fueron creadas esas heavy duty. Para ciudades de calles angostas y tránsito denso es más conveniente un Clío, un Fit o un Gol. Tienen para elegir manga de putos. Métanse la RAM en el ortex o muéranse.

lunes 17 de noviembre de 2008

Se ve venir

Se aproxima diciembre. Se aproximan las fiestas. Otro año en que no puedo evitar los nefastos encuentros. Otra prueba más de que soy pobre y pelotudo.
Este año no me va a alcanzar el Clonazepan. Probaré con ajenjo.

La reputa madre que los remil reparió.

viernes 18 de julio de 2008

Divague entre empanadas

Opino que Cobos, votando como votó, la salvó a la Cris del incendio que se venía. Porque si la 125 ganaba, el cielo se iba a oscurecer de humo.
En realidad, casi sin querer, Cobos nos salvó a todos los pelotudos que la vemos por TV. Pelotudos con blog y pelotudos sin blog. Cualquiera sea la dimensión del incendio que venga la Cris tiene suficiente guita como para salvarse. En cambio los pelotudos con blog y sin blog no. Somos pelotudos. Nunca zafamos.
De cualquier manera, a no alegrarse tanto. Ya brotará mierda de otro agujero.

El mes venía jodido: el campo contra los K llevándonos al abismo, calor en pleno invierno y, para peor de peores, no hay fútbol. ¿A quién carajo se le ocurre combinar todo eso?

Me despido con un saludo para Mr Groncho. Volvió casi sin hacerse esperar. ¡Eso es ser hijo de puta!

lunes 30 de junio de 2008

Todos Gronchos: End of Line


Mr Groncho avisó que abandona su espacio.
Desde aquí un saludo para él.

No nos amarguemos. Todos somos la patética confirmación de que cualquier pelotudo tiene un Blog.

sábado 24 de mayo de 2008

Cualquier pelotudo tiene un Blog

Es que de eso se trata Feinmann. ¿O sos pelotudo?

- Cualquier pelotudo no puede ser senador.
- Cualquier pelotudo no es capaz de escribir una buena novela.
- Cualquier pelotudo no le mete un gol a los ingleses con la mano.
- Cualquier pelotudo no se compra media Patagonia a precio de oferta.
- Cualquier pelotudo no se escapa de Rawson.
- Cualquier pelotudo no recibe el Premio Nobel de la Paz.
- Cualquier pelotudo no soporta diez minutos de una ópera.
- Cualquier pelotudo no vive de "subsidios" estatales.
- Cualquier pelotudo no tiene 1000 hectáreas de soja.
- Cualquier pelotudo no tiene un Porsche.
- Cualquier pelotudo no entiende la teoría de la relatividad
- Cualquier pelotudo no sabe qué es el teorema de Pitágoras.
- Cualquier pelotudo no se mantiene como presidente de Newell's durante 14 años.
- Cualquier pelotudo no se coge a Mónica Belucci.
- Cualquier pelotudo no pinta el techo de la Capilla Sixtina.
- Cualquier pelotudo no canta como Tony Bennett.
- Cualquier pelotudo no inventa la lamparita eléctrica.
- Cualquier pelotudo no graba un disco como Abbey Road.

Entonces, pedazo de putarraco choto, dejá que cualquier pelotudo tenga un Blog aunque sea para leerse él mismo.

Vive y deja vivir.

martes 29 de abril de 2008

¿Qué tenían de zurdo los Montoneros?

Voy a hacer algunas preguntas que, tal vez, algunos alpedistas blogeros sabrán responderme. Si me dan alguna respuesta coherente, sólida, irrebatible e indestructible entonces dormiré tranquilo, sabré que el mundo está en buenas manos, no me temblarán más las rodillas y, quizá, hasta se me pare el pito y me coja a Mónica Bellucci.

1) ¿Qué tenían de zurdo los Montoneros?
2) ¿Qué tenía de Montonero Kirchner?
3) ¿Qué significaba ser zurdo en los 70?
4) ¿De qué tendencia era el FEN?
5) ¿Por qué ser rockero no era sinónimo de ser zurdo en los 70?


Tengo más. Cualquiera que me responda coherentemente una cualquiera de las 5 preguntas se hará acreedor al pituto de titanio que podrá rematar luego en Mercado Libre y llenarse de guita.

Si dentro de una semana tengo cero coments me corto los huevos con el filo de la última página del libro "Flores Robadas en los Jardines de Quilmes".

domingo 20 de abril de 2008

Los hombres del interior que no tenemos soja (Smoke on the Water)

Esta entrada constituye, por su espíritu, una excepción al carácter insufrible de este Blog. No sé si soy claro, pero quiero decir que estoy hablando en serio. Posta.

Por aquí, por la ciudad de Rosario, hace más de diez años que venimos soportando el humo producido por la quema de pastizales en las islas. Nunca, en ninguno de esos años, el problema trascendió más allá de lo que permiten los medios locales.
Bastó que este año, por una casualidad climática, el viento llevara el humo hacia la Capital Federal para que se desatara el nudo y el problema fuera encarado como un problema. Ya no tiene solución. Es tarde. Sólo hay que esperar una lluvia que apague el fuego.

Al ver por TV las imágenes de Buenos Aires ahogada en humo los hombres del interior que no tenemos soja sentimos un cosquilleo ambivalente. Inmediatamente nos brota el salvaje que goza gritando ¡Jodete Porteño! ¡Por fin te toca a vos! A continuación, cierta culpa nos invade por ser tan crueles al ver que el humo no solo lo padecen ciertos magnates de Puerto Madero si no que, sobre todo, jode a viejas, chicos, mamás como la mía y empleados esclavos como yo.

Bueno, ahora ya lo saben. Espero que se acuerden para prevenirlo el año que viene. Vayan sabiendo que hay otras cosas que nos rompen las pelotas. Por ejemplo: renovar el DNI y el Pasaporte en Rosario significa esperar entre seis y dieciocho meses. En la Capital se puede hacer en un día.

PD: como una ironía de las peores veo, por mi ventana, el humo que desde anoche se intensificó sobre Rosario. Estamos meados por los perros. No hay duda. Menos mal que soy bostero. Si no me suicidaba matándome.

martes 15 de abril de 2008

Aterido en Chañar Ladeado

Cada vez que llega esta época del año (los primeros días fríos) aparecen en los medios (TV, diarios, blogs, etc.) los típicos comentarios obvios y pelotudos plagados de lugares comunes como, por ejemplo: "La sensación térmica es de tres grados bajo cero y en algunas escuelas porteñas no hay estufas".
La reputísima madre que los parió a todos. ¿No reflexionan ni tres segundos antes de decir boludeces?
Primero: ¿Por qué tienen importancia las escuelas porteñas? ¿No les importa que en San Juan o en Entre Ríos los pibes también tengan frío?
Segundo: Hace frío pero no tanto como para hacer una nota de treinta minutos sobre el tema. Esos pelotudos cronistas que titulan tan dramáticamente esas notas parecen no recordar que hace sólo treinta años no había estufas en ninguna escuela. Más aún, en muchas casas de familia tampoco había estufas. ¿Son nabos o no recuerdan cuando formábamos fila para izar la bandera sobre la escarcha y con pantalón corto? Cuando cursé la primaria (1961-1967) me recagué de frío todas las mañanas de invierno cada vez que entré a la escuela pero no lo viví como una injusticia divina. Hacía frío, nada más. Jugábamos a la pelota en el patio de tierra de la escuela y nadie se moría. Jugábamos con esas pelotas de goma marroncitas con rayas bordó que, cuando te pegaban en la cara, te dejaban colorado hasta el orto por dos días.
Había pibes que venían desde el campo a la escuela pedaleando en bicicleta o en sulky (sí, en sulky pedazo de conchudos... una especie de carro tipo Ben-Hur pero tirado por un solo caballo). Y no pasaba nada. No había dramas, no había gente suicidándose porque hacía frío, no había gas directamente. No existían las redes de gas natural y las garrafas eran un lujo asiático. Y nadie se moría por eso.
No quiero decir que todo deba volver a ser como en las épocas de las cavernas. No. Pero paren un poco con las boludeces super infladas. Quejarse porque en las escuelas no hay gas ante el primer amague de frío equivale a quejarse porque no hay wi fi gratis en la periferia de Chañar Ladeado.
Déjense de romper las pelotas manga de putos. Quéjense por algo que valga la pena perderse pero no por un frío choto que apenas amaga. La humanidad vivió millones de años cagándose de frío. Las estufas a gas se difundieron masivamente hace menos de treinta años y estos pajeros vaticinan el fin del mundo porque hay poco gas o porque en una escuela a tres cuadras de Acoyte y Rivadavia una estufa no anda. ¿Por qué no se hacen culear a máquina? ¡Hagan algo que sientan que valga la pena me cago en Satanás y la reputa conchuda madre que los parió! Son frívolos hasta para quejarse.
Me calenté. Y eso que hace frío. ¿Me estaré poniendo choto?¿Me hará falta una inyección de hormonas?
Váyanse a la mierda ¿quieren?

sábado 29 de marzo de 2008

Vaselina


Tengo una duda que me carcome: Supongamos que la Cristina fuera simpática, buena onda, cariñosa y con buena llegada al gran público televidente. Supongamos que tuviera una imagen tipo Alfonsín de sus primeros días como presidente. Supongamos que fuera una mina más normal, sin tanto rictus de soberbia y sin tanto discurso pretencioso. Supongamos que, con todas esas cualidades personales carismáticas, igualmente aplicara un 44% de retención a la exportación de soja: ¿Se habría llegado al mismo estado de cosas? ¿Apoyarían las damas de Barrio Norte al campo con tanta cacerola? ¿Cuánto hay de apoyo sincero al campo y cuanto de factor subjetivo en la cacerolada? ¿Por qué hay tanta diferencia entre la primera gota de abuso y la gota que rebalsó el vaso? ¿No se debería reaccionar a la primera gota en vez de esperar la última?
Creo que entre el caso real que estamos viviendo y el casi hipotético que imagino la diferencia es la misma que hay entre que te rompan el culo con vaselina y que te lo rompan sin vaselina. Pero pavada de diferencia. La vaselina es lo que hace a los hijos de puta más pasables, más aceptables. A esta mina lo que le falta es vaselina. Si fuera un poco más viva podría aplicar un 99% de retenciones y nos tendría contentos a todos. Envaselinados pero contentos.

lunes 17 de marzo de 2008

Pánico

No sé si habrán notado pero hay como una seguidilla de noticias desalentadoras en lo que se refiere a la economía mundial. Como no entiendo un carajo y siempre que aposté a algo perdí como el peor de los pelotudos hago una pregunta a los pocos y queridos amigos y amigas que transitan por aquí:

¿Qué hago con los dólares que tengo guardados?

Se agradecen las respuestas y ejemplos clarificadores.

lunes 25 de febrero de 2008

CUBA LIBRE Y CARDOZO

Una costumbre argentina cada vez más frecuente es la de viajar a Cuba para rascarse los huevos en hoteles y playas y después, al llegar de vuelta, asumir la obligación de comentar a vecinos y amistades "cómo es realmente la realidad real en Cuba".

Se suele dar, entonces, una situación típica y conocida: en el transcurso de la ritualísima y sagrada conversación que se desarrolla durante una cena criolla siempre aparece algún allegado que, con cara de iluminado, te dice: "Mirá, te cuento cómo es porque yo allá me hice amigo de un guía de turismo cubano que por dos dólares me llevó a pasear por toda la isla y el tipo me la cantó justa y... blah, blah, blah..." y ya escuché tantas veces lo mismo que me empiezo a aburrir hasta que se me arruga el ombligo y se me arruina la cena porque yo quería comentar lo increíble que es Palermo errando goles cantados y embocando los imposibles pero no, la reputa que lo parió, sigue hablando de Cuba y la conchísima virgen que lo parió a Fidel, a Huber Matos, a Cienfuegos y al Che.

----- Disgresión al paso: Mi madrina vive en el mismo edificio rosarino de la esquina de Entre Ríos y Urquiza donde dicen que nació el Che. De joven pasé varios días entre esas paredes pero nunca me dijeron que iba a ser un lugar histórico. En realidad creo que el Che nació en Alta Gracia y vino a Rosario a pasar los tres primeros meses de vida y después se fue a la mierda y nunca más volvió. Pero los rosarinos, como buenos putarracos, dicen que el Che nació en Rosario y que es más rosarino que Olmedo. Están drogados. Hasta una plaza le hicieron.----- Fin de la disgresión.

Lamentablemente, hay una variante más pesada e insoportable de los comentarios sobre la "realidad real" en Cuba. Es la que llevan a cabo los fieles seguidores de cierto liberalismo económico y devotos de Ayn Rand. En el último asado (domingo a las 10 de la noche, llueve y relampaguea sobre Rosario) intervino un típico forrito argentino de aquellos que, argumentándose en la falta de derechos civiles en la isla de Fidel, te quieren vender las bondades del liberalismo a ultranza como único sistema posible de progreso social. Me cago en él. Qué ganas de arruinarme el asado. Yo seguía pensando en el gol que erró Palermo y me salió con esa mierda de discurso justo en el momento en que el mozo retiraba la fuente vacía de chinchulines para dejar lugar a la de la tira de asado que se avecinaba jugosa. Momento sublime en cualquier asado. Momento sublime arruinado por ese pajero mental que cree que hay un sistema único para todo, que no puede haber grises y matices. Pajero mental que no entiende que para cada circunstancia y lugar hay una serie de hechos que encajan pero que si los sacás de ese contexto se convierten en disparates. Pajero pelotudo que no entiende mi enojo porque Riquelme le da un pase exquisito a Cardozo y éste le devuelve un misil con forma de ladrillo. Creo que Cardozo es el jugador que más he puteado después de Gracián.

Por suerte, graciadió, no había presente ningún patético comensal de aquellos que, basándose en las desigualdades que provoca el liberalismo, salen defendiendo el método cubano como si fuera la antesala del paraíso. Si había alguno creo que prefirió tragarse sus palabras cuando escuchó brotar de mi boca una puteada feroz dirigida hacia la pantalla de TV donde, en Fútbol de Primera, reproducían la jugada de Cardozo.

miércoles 20 de febrero de 2008

Vacuum Tube

De vez en cuando me ataca pero hoy me atacó más fuerte que nunca: Todo me importa un carajo. No tengo ganas de nada. Ni odio siquiera tengo. Toda alusión al entusiasmo me suena hueca, vacía, voluntariosa al pedo. Si el mundo se terminara hoy me daría lo mismo que si fuera eterno. Aunque esta noche juegue Boca. Me da lo mismo.

Hasta ayer estaba harto y amargado por el trabajo que tengo y hoy no me importa. Voy a ir a trabajar con la misma actitud con la que me rasco los huevos mientras miro el canal Retro.
Ni siquiera angustia siento. Si sintiera algo, podría decir que padezco de "angustia existencial". Pero no, no siento un joraca. Me parece que "vacío existencial" sería más preciso. No sé. Me da lo mismo. Me importa un sorete.

sábado 2 de febrero de 2008

Gerentitas

¿Qué es lo que hace que en ciertas empresas corporativas haya niveles gerenciales ocupados por pendex tan pendejos que parecen salidos de un viaje de egresados? Para colmo, ostentan títulos de nivel terciario tan calamitosos como "Licenciado en Transacciones Sociales y Corporativas". Título que obtuvieron después de cursar dos años y medio en una impresentable "Universidad Abierta de la Loma Interamericana".

Me cago en la mierda: antes había que deslomarse estudiando una carrera de seis ú ocho años, conseguir un laburo, pagar derecho de piso durante un buen tiempo y, después de unos cuantos golpes, podías llegar ocupar una gerencia intermedia a los 35 ó 40 años. Ahora te topás con éstos pelotuditos y pelotuditas de 23 añitos en cualquier cubículo-escritorio de cualquier piso de cualquier corporación.

Durante el 2007 se me presentaron dos oportunidades laborales internas en la misma corporación de mierda donde trabajo. Me presenté en ambas y en ambas llegué a la entrevista final con la que sería mi jefa. La última de las entrevistas fue lamentable: cuando llegué al lugar de la cita encontré a una pendeja que parecía una compañera del colegio de mi hija. Para colmo, no estaba sentada detrás del escritorio en posición de espera sino que estaba parada acomodando boludeces sobre un estante. Pensé que era una encargada de la limpieza ó una secretaria recién iniciada muy aplicada. Pero no. No era ninguna de las dos. Esa pendeja era la gerenta. La gerentita.
No tenía más de 23 años la pelotuda y, de entrada, se notó que la cosa no iba andar. Primero porque se dio cuenta de que la había confundido con alguien de menor rango y, segundo, porque era obvio que la mina esperaba un machito apenas mayor que ella, un pendex peinado con gel y recién salido del gimnasio. Y caí yo. ¿Quién quiere, a los 23 años, tener como subordinado a alguien que le lleva 30 años, semicalvo y medio panzón? Nadie.

De cualquier manera, siguiendo las reglas básicas de la cortesía, desarrollamos la entrevista yendo por los carriles acostumbrados y cumpliendo cada uno con su papel: ella simulando estar interesada en mi pasado laboral y yo simulando estar reinteresado en tenerla a ella como jefa y guía.
En un momento de la conversación, todavía no sé por qué carajo, se me ocurrió mencionar el efecto Tequila. La pendex comenzó a mirarme como si yo estuviera enunciando la Teoría del Campo Unificado de Einstein... Claro!... Yo también soy más pelotudo que De La Rúa: El Tequila ocurrió en 1995 y, para esa época, la actual pendeja era apenas una nena de 11 años! Ni la primera menstruación había tenido la estúpida en esos días.
Los días del Tequila fueron aquellos de 1995 en los que yo lloraba de rodillas ante un gerente de cuenta corriente de un banco para que me diera un día más de plazo para tapar mi descubierto. ¡Sólo un día le pedía la reputísima yegua que lo parió! ... Y no me lo dió. Y así me fundí. Y así tuve que mendigar un laburo de mierda en una corporación de mierda que paga sueldos de mierda y presta un servicio de mierda. Me cago en la mierda.

No sé cómo salí del quilombo de la conversación sobre el Tequila. Supongo que ya habrán adivinado que no obtuve el puesto. Se lo dieron a un pendejo de gel y gimnasio que, seguramente, se estará haciendo una paja soñando con cogerse a la gerentita.
Las corporaciones están llenas de estos pelotuditos que se comunican mediate emails mal redactados plagados de errores de ortografía. Pendejos que no conciben el mundo sin Messenger pero prestan servicios a millones de clientes que se manejan con otros códigos. Códigos de hace sólo doce años. No hace doce siglos. Sólo doce años.
Hace doce años no había celulares, ni internet, ni Messenger. Pero estos conchudos no lo saben. Ignoran la existencia de cualquier acontecimiento que no hayan visto por la tele. No saben de Guerras Frías, ni de Comunismo, ni de Cortina de Hierro, ni de rock and roll, ni de hippies, ni de Lennon y McCartney. No saben de Woodstock, ni del Cordobazo, ni de Firmenich, ni de Videla. No saben de Rucci, ni de la AAA. No saben quién fue Billy Bond, ni saben quiénes fueron Cámpora y López Rega. Tampoco saben quién fue Leloir ni quién fue Favaloro. Ni los goles de Maradona vieron los muy putos. No saben nada. Pero los eligen para ocupar esas gerencias de mierda donde deciden sobre mi destino, mi sueldo y mi futuro.

Qué mundo de mierda carajo.