martes 26 de abril de 2011







Renunciar a la felicidad propia en favor de la de terceros, no asegura para nada que el destino obedezca a nuestros deseos.


Lo leí por ahí, hace un rato... quedé pasmado.
Váyanse a la mierda ¿Quieren?

2 comentarios:

choripanboy dijo...

Vaya distino que nos mande a la merde!"
que le recontra friend :-))

La Dueña dijo...

Va con onda, no? lo de mandarnos a la mierda digo.